1 Transparencia P. Eduardo Meana LM P. Meana 0 Dame tu transparencia, ¡oh! fuente del ser, fuente de la vida. Dame tu transparencia, el deseo claro, tu estable armonía. No dejes que preocupen mi alma en exceso, las nubes que tienen que cruzar mi cielo. Dame ojos limpios, corazón más creyente y más bueno. Dame tu transparencia, ¡oh! fuente de todo, fuente de hermosura. Dame tu transparencia, creativas mis manos, mansas y seguras. Lava mi corazón del mal que lo enturbia, mi amor sea un arroyo de aguas profundas; dame alma de niño, transparente a la mirada tuya. Dame tu transparencia, ¡oh! fuente de amor, fuente de la gracia. Dame tu transparencia, recta la intención y fiel la palabra. Devuelve la inocencia que robó el pecado, la estable certeza de saberme amado, dame tu presencia, agua viva que limpia mi barro. 2 Alianza P. Eduardo Meana LM P. Meana 0 Te amé con todo mi amor, te rescaté del horror y te curé en el desierto. Calmé tu hambre y tu sed, con juramento sellé un pacto de amor eterno. Oh, ¿por qué entonces te rebelaste? Fueron sordos a mi voz tus oídos y ahora estás tan sin luz, estás perdido. ¿Por qué no vuelves hijo mío si está en mis brazos tu lugar? Si tú conoces el camino, ¿por qué, por qué esperar? ¿Por qué no vuelves pueblo mío? Te abro la fuente del perdón, que resplandezca nuestra alianza, será un lazo de amor. Mi rayo resplandeció, tu corazón aprendió, que son mi amor y justicia. Probaste mi intimidad, Mi ley que es miel de bondad Para curar tu malicia. Oh, ¿por qué, entonces, te separaste? Te apoyaste en lo que es nada y vacío y ahora estás desolado, estás herido. ... hola " chau 11 Esto que soy, eso te doy P. Eduardo Meana LM P. Meana 0 A veces te pregunto "¿por qué yo?" y sólo me respondes "porque quiero". Es un misterio grande que nos llames así, tal como somos, a tu encuentro. Entonces redescubro una verdad: mi vida, nuestra vida es tu tesoro. Se trata entonces, sólo de ofrecerte con todo nuestro amor esto que somos. ¿Qué te daré? ¿Qué te daremos si todo, todo es tu regalo? Te ofreceré, te ofreceremos esto que somos, esto que soy, eso te doy. Esto que soy, esto es lo que te doy. Esto que somos, es lo que te damos. Tú no desprecias nuestra vida humilde, se trata de poner todo en tus manos. Aquí van mis trabajos y mi fe, mis mates, mis bajones y mis sueños, y todas las personas que me diste desde mi corazón te las ofrezco. Vi tanta gente un domingo de sol, me conmovió el latir de tantas vidas, y adiviné tu abrazo gigantesco, y sé que sus historias recibías. Por eso tu altar luce vino y pan: son signo y homenaje de la vida, misterio de ofrecerte y recibirnos, humanidad que Cristo diviniza.