Te hiciste palabra y canto
Misioneras Diocesanas
Artista
| Título | Año | Canciones | Detalle | |
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![]() | Te hiciste palabra y cantoMisioneras Diocesanas | 1996 | 10 | A través de las canciones de su segundo volumen, las Hermanas Misioneras Diocesanas de María Madre de la Iglesia, invitan a volver... |
![]() | Soy la Iglesia que cantaMisioneras Diocesanas | 1994 | 12 | Este álbum intenta recoger y transmitir algo de esta experiencia que es nuestra por ser de la Iglesia, la discípula fiel que en me... |
| Título | Intérprete | Autor | Litúrgica | Herramientas | Letra | |
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| 1 | Amigos en Jesús | Misioneras Diocesanas | L M. Mazzini M H. Blanco | Y es pro---o---pio del que am---a el calla---rse y mirar, son miradas silenciosas que aman, ya no es necesario hablar. Tus ojos dejan ver el corazón, como ventana puedo ver lo que hay en vos. Y así el silencio, amigo, no nos aburrirá, y en tus ojos leeré la verdad. Y es propio del que ama el callarse y mirar, son miradas silenciosas que aman, ya no es necesario hablar. Mi vida yo daré junto con mi amor. Lo hizo Jesús por mí, yo lo haré por vos. Como el grano de trigo para crecer tendremos que morir para nacer. Y es propio del que ama el callarse y mirar, son miradas silenciosas que aman, ya no es necesario hablar. | ||
| 2 | Cántaro de barro | Misioneras Diocesanas | L M. Menapace M H. Gómez Carrillo | Amasar con cariño mi tierra aceptando el fracaso parcial, entregar a la historia mi barro hecho cántaro, pleno y total. Lo que siento tapera en mi vida, para Dios es etapa tal vez, provisorio proyecto de barro que cacharro algún día ha de ser. Cha' que es duro creer en la historia y aceptar los proyectos de Dios, esperar en silencio su fuego, el que Él para mí destinó. En sus manos mi greda se afina, se hace pasta capaz de moldear, va creciendo despacio por dentro, va dejando proyectos detrás. Desde el fuego final de la muerte hecho cántaro regresaré, en vasija, silencio y servicio para el pueblo que habrá de nacer. | ||
| 3 | Con alma de niño | Misioneras Diocesanas | LM H. Gómez Carrillo | Un niño en brazos de su madre se duerme ya, acaba de mamar, se siente muy feliz, y antes de dormirse sonríe al amor que le sonríe. No piensa por qué recibe tanto amor, confía en él, y se abandona en paz se sabe protegido, seguro en esos brazos, responde con amor al amor. Como un niño en brazos de su madre quiero vivir confiando en mi Dios, y no pretender más que lo que pretende un niño, y esperar en el amor del Señor. Como un niño pequeño en brazos de su madre, así quiero vivir en Dios, en Dios. | ||
| 4 | De quién es esa voz | Misioneras Diocesanas | L F. Bernárdez M H. Blanco | ¿De quién es esa voz que va conmigo por el desierto de la noche oscura? ¿De quién es esa voz que me asegura la certidumbre de lo que persigo? ¿De quién es esa voz que no consigo reconocer en la tiniebla impura? ¿De quién es esa voz cuya dulzura me recuerda la voz del pan de trigo? ¿De quién es esa voz que me serena? ¿De quién es esa voz que me levanta? ¿De quién es esa voz que me enajena? ¿De quién es esa voz que cuando canta, de quién es esa voz que cuando suena, me anuda el corazón y la garganta? | ||
| 5 | Espérame también | Misioneras Diocesanas | L P. Casaldáliga M H. Blanco | Porque lo espero a Él, y porque espero que, al encontrarlo, todos nos veamos restablecidos por el sol primero y el corazón seguro de que amamos; porque no acepto esa mirada fría y creo en el rescoldo que ella esconde; porque tu soledad también es mía; y todo yo soy una herida, donde alguna sangre mana; y donde espera un muerto, yo reclamo primavera. porque aprendí a esperar a contramano de tanta decepción: te juro, hermano, que espero tanto verlo como verte. | ||
| 6 | Jesús mi alegría | Misioneras Diocesanas | L . Anónimo M H. Gómez Carrillo | Oh Jesús de dulcísi--ma memoria, que nos das la alegría verdadera, más que miel y que toda otra cosa nos infunde dulzura tu presencia. No habrá canto más suave al oído, ni que grato resulte al escucharlo, ni tan dulce para ser recordado, como tú, oh Jesús, el Hijo amado. En Jesús se confía el que sufre, qué piadoso te muestras al que ruega, qué bondad en ti encuentra el que te busca, qué dichoso será el que te encuentra. No habrá lengua que pueda expresarlo, ni palabra que pueda traducirlo, pues tan sólo el que lo ha experimentado, es capaz de saber lo que es amarlo. | ||
| 7 | La Fe | Misioneras Diocesanas | L F. Bernárdez M H. Blanco | Intro: Por lo desconocida y por lo bella, Por lo profunda y por lo desolada, Esta noche, Señor, es como aquella Que te sirvió de cuna y de posada. Esta dulce mirada de doncella Con que mira la noche abandonada Es la mirada de la misma estrella Que presenció en silencio tu llegada. Este dolor es el dolor del hombre Que a pesar de sufrir tuvo confianza Estos ojos, Señor, son como aquellos ojos que no perdieron la esperanza. Vuelve Señor otra vez | ||
| 8 | Las Bienaventuranzas | Misioneras Diocesanas | LM H. Gómez Carrillo | Felices los de espíritu de pobre, de ellos es el Reino de los Cielos. Felices los que ahora están sufriendo, van a recibir un profundo consuelo. Felices los que con paciencia esperan, de ellos será la tierra en herencia. Felices los hambrientos de justicia, van a ser saciados y tendrán la vida. Esta es tu Buena Nueva, Jesús manso e’ corazón. Este es el Evangelio en el que quiero creer. Enseñame a vivirlo para darlo a conocer, dame tu mirada nueva, hacé más honda mi fe. Felices los que tienen compasión, en Dios van a encontrar mucho perdón. Felices los de corazón limpio, en sus vidas ellos van a ver a Dios. Felices todos los que buscan paz, porque hijos de Dios los llamarán. Felices los perseguidos por buenos, para ellos es el Reino de los Cielos. Felices cuando por Mí los persigan, alégrense y muéstrense contentos, ya saben que así sufren los profetas, van a recibir el premio en el cielo. Felices los que creen en el Señor que cumple sus promesas por amor. Cantemos con alegría y cariño, al Buen Padre que nos regaló a su Hijo. | ||
| 9 | Letanías al Espíritu Santo | Misioneras Diocesanas | LM H. Gómez Carrillo | El Espíritu es como el viento, sopla donde quiere y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Hay que ser como hoja seca y dejarse lle--var. Espíritu Santo, ven a nosotros... (ven a nosotros...) Don del Amor, ven a nosotros... (ven a nosotros...) Fuente de gracia, ven a nosotros... (ven a nosotros...) Consolador, ven a nosotros... (ven a nosotros...) Santificador, ven a nosotros... (ven a nosotros...) Alma de la Iglesia, ven a nosotros... (ven a nosotros...) Ven, Espíritu, a nuestras almas, quema nuestros corazones con el fuego de tu amor. Ayúdanos a amarnos de verdad. Haz del nuestro un Pueblo Santo que viva en la unidad Ven a nosotros, alégranos, haz que vivamos en el amor. (Ven a nosotros, alégranos, haz que vivamos en el amor.) Se repite esta última estrofa y su contestación tres veces. | ||
| 10 | Los yuyos de mi tierra | Misioneras Diocesanas | L M. Menapace M H. Blanco | Achicate hermano, no busqués la loma, andá por los bajos, pisá el trebolar. No temas el charco que el agua es playita, y el barro del campo no sabe ensuciar. Si querés altura mirá las estrellas, donde anida el rumbo que conduce a Dios. No niegues tu rostro al ala del viento, ni cubras tu frente por no ver el sol. No vendas distancias por comprar sosiego, no dejes taperas después de acampar. Tené fe en la huella, buscá el horizonte. De seguro un día lo habrás de alcanzar. Florecé a los vientos como lo hace el cardo que, llegado a seco, libera el pompón. No apures la historia, no arríes tus banderas. Confiá en tus hermanos, como ellos en vos. Vení, matearemos despacito juntos. Me hablarás de lucha, te hablaré de fe, y al final del día nos daremos cuenta de que en igual senda andamos tal vez. Cuando el sol se vaya y la tarde caiga, se abrirán los ojos al partir el pan. Y entonces sabremos que por el camino nos venía arreando el Dios de la paz. | ||
| 11 | María de la Esperanza | Misioneras Diocesanas | LM M. Blanco | María de la esperanza preparanos para recibir a Dios. Que tus dos manitos buenas recuesten al niño en nuestro corazón. (BIS) Madre de la aurora traenos al Señor, que nuestra pobreza haga de horizonte donde salga el sol. Madre peregrina, virgencita de Belén, traenos la buena nueva virgen misionera haznos renacer. Alegría de los pobres, madrecita del amor, amor hecho niño que une en su carne al hombre con Dios. Ilumina nuestra espera, que se haga realidad, ven a transformar la noche, nuestra noche oscura en Nochebuena. | ||
| 12 | María de la Pascua | Desconocido | LM M. Diocesanas | María, tu alma cante la alegría de la Pascua de Jesús Juntemos nuestras voces a tu voz para gritar Resucitó! Aleluya! En tu corazón que todo guarda y contempla que espera el tiempo de Dios cobraron nueva vida las palabras de aquel día feliz Tu hijo será grande se le dirá Hijo de Dios. El triunfo de tu hijo fué triunfo a tu fe madura que estuvo al pié de la cruz corona de tu esperanza que en la promesa siempre esperó comunión de amor entre la Madre y su Señor | ||
| 13 | Mi fuerza y mi fracaso | Misioneras Diocesanas | L P. Casaldáliga M H. Blanco | Mi fuerza y mi fracaso, eres tú. Mi herencia y pobreza, eres tú. Tú, mi justicia, Jesús, mi guerra y mi paz, mi libre libertad. Tú, mi justicia, Jesús, mi guerra y mi paz, mi libre libertad. Mi muerte y mi vida, tú. Palabras de mis gritos, silencio de mi espera, testigo de mi sueños, cruz de mi cruz, tú. Perdón de mis pecados, tu juez de mi pobre llanto, razón de mi esperanza, mi tierra prometida, tú… Jesús. | ||
| 14 | Morir en septiembre | Misioneras Diocesanas | L M. Menapace M H. Blanco | Buscando una huella me largué a los rumbos y anduve caminos amando el tierral. La huella se alarga, la meta no llega, la estrella me invita a seguir nomás. Amé los caminos que creía míos hoy veo que aquellos son sólo de Dios. Voy dejando amigos que toman desvíos, misterios distintos del que tengo yo. Todo lo que vive hacia allá camina, sigue el mismo rumbo que camino yo. Un día el encuentro volverá a reunirme con los que he dejado por buscar a Dios. Morir en septiembre cuando todo estalla blanquea el ciruelo despertando en flor, cuando el duraznero se viste de nuevo y todo renace a mi alrededor. Dejar el invierno como algo pasado al que no se vuelve para nostalgiar, meterse en la vida, brotar en la tierra, y con ella irse para el más allá. Si busco la vida no hay otro camino, es duro morirse pero hay que morir. Sangrando en la huella me voy sur adentro, no puedo negarte de nuevo mi sí. | ||
| 15 | Mujer Morena | Misioneras Diocesanas | LM H. Gómez Carrillo | Mujer Morena, de ojos bajos, mirá a tus hi----jos. ¿No son los más pequeños de tus hijitos? Mujer morena, Santa María de Guadalupe, hacelos parecidos a tu Jesús. Mujer morena, de manos juntas, pedí por e-----llos. ¿No son los más pequeños de tus hijitos? Mujer morena, Santa María de Guadalupe, que tengan alegría en el corazón. Mujer morena, guardalos dentro de tu corazo----ón. ¿No son los más pequeños de tus hijitos? María Morena, Santa María de Guadalupe, que como el de Jesús tengan el corazón. Mujer morena, Santa María de Guadalupe, llévale al Padre Dios nuestra oración, llévale al Padre Dios nuestra oración. | ||
| 16 | Salmo 115 | Misioneras Diocesanas | L T. bíblico adaptado M H. Gómez Carrillo | ¿Cómo te pagaremos todo el bien que nos hiciste? Nuestro Dios es compasivo está lleno de ternura; Él cuida de los pequeños, libró mi vida de la muerte. ¿Qué le daré a mi Señor por todo el bien que me hizo? Voy a cumplir mis promesas en la presencia de su pueblo. Alzaré el cáliz que da vida Y alabaré su Nombre. Voy a cumplir mis promesas en la presencia de su pueblo. | ||
| 17 | Soy la Iglesia que canta | Misioneras Diocesanas | L M. Mazzini M H. Gómez Carrillo | Soy la Iglesia que canta a su Espo--so y Señor, me dio a luz el amor de Jesús Crucificado. Libre de toda mancha me quiso unida a Él para siempre en el amor y la fidelidad. De su plenitud todo lo recibo, Él me alimenta y Él me cuida. Y aunque camine entre tentaciones y dificultades no desfallece mi fidelidad. El Espíritu Santo me ha--ce fecunda, acercando a los hombres a su Dios. En esto consiste mi alegría en esta tierra, no descansaré hasta que vuelva el Señor. En mi destierro mi deseo está en el Cielo, donde vivo escondida con Cristo en Dios. Y plena de hijos, como Esposa digna de Jesús, quiero llegar por el camino de la Cruz, a la Casa del Padre. Aa--aa--a-mén. | ||
| 18 | Tarde te amé | Misioneras Diocesanas | L S. Agustín M H. Blanco | Tarde te amé, hermosura tan antigua Y tan nueva, tarde te amé. Tú estabas dentro de mí y yo fuera, me lanzaba sobre el bien y la belleza creados por Ti. Pero gritaste y alejaste mi sordera, me diste luz y borraste mi ceguera, me abracé a Ti. Exhalaste tu perfume en mi pobreza, me alegraste y despertaste en mi vida deseos por Ti. | ||
| 19 | Te diré mi amor | Misioneras Diocesanas | L T. Litúrgico adaptado M H. Gómez Carrillo | Te diré mi amor, Rey mío, en la quietud de la tarde, cuando se cierran los ojos y los corazones se abren. Te diré mi amor, Rey mío, con una mirada suave, te lo diré contemplando tu cuerpo que en pajas yace. Te diré mi amor, Rey mío, adorándote en la carne, te lo diré con mis besos, quizá con gotas de sangre. Te diré mi amor, Rey mío, con los hombres y los ángeles, con el aliento del cielo que espiran los animales. Te diré mi amor, Rey mío, con el amor de tu Madre, con los labios de tu Esposa y con la fe de tus mártires. Te diré mi amor, Rey mío, ¡Dios del amor más grande! ¡Bendito en la Trinidad, que has venido a nuestro valle! | ||
| 20 | Te hiciste palabra y canto | Misioneras Diocesanas | L H. Tavieres M H. Gómez Carrillo | No hay alegría más cierta, el Creador se hace humano. Un nacimiento que es Fiesta y es para todos, hermano. Un nacimiento que es Fiesta y es para todos, hermano. Un nuevo Sol resplandece en la noche del dolor, la tierra hoy se estremece, porque llegó el Salvador. La tierra hoy se estremece, porque llegó el Salvador. Te hiciste Palabra y Canto viniendo al mundo, Señor. Apagaste nuestro llanto, con este gesto de Amor. Esperanza y vida nueva, Dios por amor se encarnó. Misterio que se desvela cuando en la cruz lo entregó. José y María acunaron al Rey de la Creación, hombres simples contemplaron cielo y tierra en comunión. Hombres simples contemplaron cielo y tierra en comunión. Todo un pueblo peregrino, misericordia anhelaba, Jesús vos sos el camino, que el hombre errante esperaba. Jesús vos sos el camino, que el hombre errante esperaba. | ||
| 21 | Tengan los sentimientos de Jesús | Misioneras Diocesanas | L T. bíblico adaptado M P. Font de Frei | Tengan los sentimientos de Jesús, que siendo Dios se hizo hombre. Tengan los sentimientos de Jesús, que siendo Dios se hizo hombre por amor. El no defendió su igualdad con Dios, se despojó se hizo servidor, y apareció en la tierra con aspecto humano, y vivió como uno de tantos. El se humilló se hizo obediente, hasta la muerte y muerte en una cruz, por eso Dios lo engrandeció y le concedió el nombre, que está sobre todo nombre. Ante su nombre se arrodillan en el cielo, en la tierra y entre los muertos, y todos proclaman "Jesucristo es el Señor" para la gloria de Dios Padre. | ||
| 22 | Ternura de Navidad | Misioneras Diocesanas | LM A. Mayol | Un niño berrea en la noche oscura, la historia madura se ha partido en dos, y un buey y un burrito retienen su aliento frente al Dios con hambre que recién nació Una madre Virgen ofrece su pecho, ofrece su leche al verbo de Dios, y acuna en sus brazos el misterio inmenso al Dios que en su seno rostro le tejió. Rosado entre pajas sonríe el Niñito, regalo de carne que Dios nos dejó, y un buey y un burrito contemplan absortos al Dios que se duerme después que mamó. Y una madre Virgen lo vela en sus sueños, aparta las pajas que puedan pinchar: "Conserva tu sangre, ser de mis entrañas, hay tiempos y tiempos, mejor no pensar.” El puente de carne dormita en pañales, amor hecho abrazo entre el hombre y Dios; la estrella cansada concluye su viaje con guiños de luces al verlo al Señor. Reyes y pastores tomadas las manos, bailan una ronda con María y José. No hay ricos ni pobres juntito al pesebre, todos son hermanos del Dios de Belén. | ||
| 23 | Zamba de la Virgen | Misioneras Diocesanas | LM H. Gómez Carrillo | (Intro) Hijos míos... Jesús, el Señor, mi Hijo y mi Dios, al pie de la Cruz me hizo Madre de la Iglesia. Y por eso estoy aquí esta noche, junto a ustedes, rezando, en silencio, esperando su promesa. Recemos, recemos, no paremos de rezar, abramos el corazón para que Él pueda entrar, vaciémoslo de todo para que Él tenga lugar. Recemos, recemos, no paremos de rezar. Hijos míos... El Espíritu nos guiará a la Verdad, nos dará alegría, amor, paciencia y paz. Recemos, hijos míos, no paremos de rezar, pidamos al Padre el Agua Viva. Recemos, recemos, no paremos de rezar, abramos el corazón para que Él pueda entrar, vaciémoslo de todo para que Él tenga lugar. Recemos, recemos, no paremos de rezar. Hijos míos... |